16 / 12 / 2017

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Toma de decisiones, emociones y pereza

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TOMAR DECISIONES, EMOCIONES Y PEREZAToma de decisiones, emociones y pereza

El psicoanalista Sigmund Freud utilizó la metáfora de un caballo y un jinete para mostrar el conflicto interminable entre el impulso emocional y la razón, entre el deseo y la necesidad. El caballo representa la fuente de los impulsos emocionales, los deseos que mueven a las personas… El jinete representa la razón, la necesidad, el realismo, con que la persona se relaciona con el entorno de forma adaptativa. La forma de resolver este conflicto entre la razón y la emoción, puede determinar si la persona va a posponer (dilatar, procastinar) las cosas o no, y por tanto, condicionar la toma de decisiones que esta persona haga.

El caballo sabe dos cosas: si algo le desagrada, se aleja; si algo le resulta agradable, se acerca. Es probable que tome el camino que ofrezca menor resistencia y evite el que presente mayor dificultad.

El jinete simboliza los procesos mentales superiores que hace la persona. Busca razones, elabora planes, analiza y regula las acciones, anticipa el cambio, mantiene una perspectiva a corto, medio y largo plazo, decide las acciones y resuelve problemas. Cuando los instintos del caballo aparecen, el jinete tiene la capacidad de frenarlos. Sin embargo, esto no resulta fácil.

La metáfora apuntada tiene limitaciones. Por ejemplo, el jinete no siempre es realista. Es posible que, sin querer, sus razones se basen en creencias falsas, o también puede sentirse ansioso por fallar o tener una competencia percibida distorsionada. Estas razones y emociones (creencias falsas, expectativas irreales, autoestima deficiente…) pueden asustar al caballo y estimular la dilación de la conducta o directamente su evitación o negación. Sin embargo, estas creencias y actitudes se pueden corregir.

Apesar de las limitaciones, la metáfora nos sirve para acercarnos al estudio de la toma de decisiones y su relación con los pensamientos y las emociones que acompañan a las conductas. También puede ayudar a explicar la procrastinación.

La decisión “Y”

Cuando jinete y caballo llegan a un punto del camino en el que se produce una bifurcación (por ejemplo, un desafío personal o decidir qué estudios cursar), se debe elegir uno de los dos caminos. Puede que el caballo tenga el impulso de seguir el camino de menor resistencia. Es posible que no quiera tomarse la molestia de actuar cuando puede hacer algo que le resulta más cómodo o divertido. El jinete puede ver el beneficio de seguir el camino que presenta mayor dificultad. Por lo tanto, caballo y jinete, se enfrentan a una decisión “Y”.

El caballo normalmente elige el camino más fácil o más seguro. A veces, el caballo es clave en la búsqueda de la seguridad sobre el riesgo. La conducta instintiva le permite salvar la vida en momentos de riesgo. Sin embargo, algunos impulsos del caballo no encajan con “los requerimientos del camino”, por lo que el jinete tendrá que sugerir, indicar y/o forzar la mejor dirección. “Tienes un trabajo pendiente por hacer y una fecha límite para hacerlo”. El caballo no tiene ningún interés en el cumplimiento de los objetivos o en la planificación a largo plazo. Es una criatura que vive el momento. Se necesita un jinete con ideas claras y voluntad para aprovechar la oportunidad que presenta el camino con mayor dificultad, para guiar al caballo en la “mejor” y más “productiva” dirección.

Guiar al caballo supone tomar conciencia de un conflicto entre el confort y las prioridades, entre los deseos y las necesidades. Una vez consciente de esta distinción, se puede decidir si se desea, o no, tolerar el malestar emocional que puede suponer el camino con mayor dificultad y tomar las medidas necesarias para cumplir con el objetivo prioritario. Sin embargo, para tomar conciencia de un conflicto, se debe hacer frente a un desafío oculto.

El dilema de la doble agenda

El dilema de la doble agenda es un conflicto entre las agendas declaradas y la agendas no declaradas. La agenda declarada es aquella que marca el inicio y el final de un trabajo determinado. El caballo tiene otra agenda: evitar las molestias y obtener una recompensa rápida (aunque sea engañosa), esquivando el malestar relacionado con la tarea. Esta es la agenda no declarada.

El camino con mayor dificultad (“provecho”, “productividad”, …) requiere detenerse y pensar de forma constructiva, análizar la realidad atendiendo a ventajas e inconvenientes, esperar resultados sin la garantía de que se obtendrá con completa seguridad aquello que se persigue, correr el riesgo de equivocarse, dedicar tiempo restándolo a actividades placenteras, aplazar la recompensa… En cambio, insistir en las posibilidades negativas y en las emociones asociadas e ellas, pospone el análisis y la acción. Esquivar el malestar es el objetivo principal de la agenda no declarada, pues permite posponer (procrastinar) las emociones negativas.

Al posponer las conductas, no es que no se deseen los beneficios de seguir adelante con la agenda declarada, es que se desea otra cosa más, evitar la incomodidad que se asocia con la persistencia para lograr el objetivo.

En la resolución de un dilema de doble agenda se debe:

Reconocer el conflicto.
Organizar y dirigir las conductas.
- Aplazar las recompensas.
Persistir con esfuerzo disciplinado.
Regular las capacidades para lograr el objetivo.

Orientaciones:

Primero lo primero. Movilizar esfuerzos para abordar “lo más importante primero”.

Muévete hacia el logro de los resultados.

Céntrate en las ventajas a largo plazo.

No cedas a las demoras innecesarias. No aplaces.

Piensa de forma realista y en las conductas autorreguladas para alcanzar los objetivos establecidos.

Supera la agenda no declarada de distracción y evitación por un: “ahora toca hacer esto!!”.

Busca en la dirección de las decisiones “Y” que conducen a resultados productivos.

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