25 / 05 / 2018

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¿Cómo tomamos decisiones?

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¿cómo tomamos decisiones¿Cómo tomamos decisiones?

Siempre hay que tener en cuenta que cada persona afronta la resolución de problemas de una forma diferente, basada en su experiencia y en su historia. Hay modelos clásicos de cómo se toman las decisiones y es compartido un esquema básico de resolución de problemas (De Zurilla, Goldfried, 1971) que plantea cómo tomar decisiones de manera efectiva. Este esquema se ha incorporado a la terapia cognitivo conductual (Nezu, 2004).

Hastie, (2001) plantea una serie de definiciones que sirven para aclarar el proceso de toma de decisiones.

Decisiones. Son combinaciones de situaciones y conductas que pueden ser descritas en términos de tres componentes esenciales: acciones alternativas, consecuencias y sucesos inciertos.

Resultado. Son situaciones descriptibles que ocurrirían si se llevaran a cabo las conductas alternativas que se han generado en el proceso de toma de decisiones. Como todas las situaciones son dinámicas, según avanza y continúa la acción, el resultado puede variar.

Consecuencias. Son las reacciones evaluativas subjetivas, medidas en términos de bueno o malo, ganancias o pérdidas, asociadas con cada resultado.

Incertidumbre. Se refiere a los juicios de quien toma la decisión de la propensión de cada suceso de poder pasar. Se describe con medidas que incluyen probabilidad, confianza, y posibilidad.

Preferencias. Son conductas a elegir, o intenciones de elegir, un curso de acción sobre otros.

Juicio. Son los componentes del proceso de decisión que se refieren a valorar, estimar, inferir qué sucesos ocurrirán y cuáles serán las reacciones evaluativas del que toma la decisión en los resultados que obtenga.

Según estas definiciones, el proceso de toma de decisiones consistiría en encontrar una conducta adecuada para una situación en la que hay una serie de sucesos inciertos. La elección de la situación ya es un elemento que puede entrar en el proceso.

Según este modelo, hay que elegir los elementos que son relevantes y obviar los que no lo son y analizar las relaciones entre ellos.

Una vez determinada cuál es la situación, para tomar decisiones es necesario elaborar acciones alternativas, extrapolar diferentes cursos de acción para imaginar la situación final y evaluar los resultados teniendo en cuenta la incertidumbre de cada resultado y su valor. Así se obtiene una imagen de las consecuencias que tendría cada una de las acciones alternativas que se han definido. De acuerdo con las consecuencias, asociamos a la situación la conducta más idónea, eligiendo un curso de acción de entre los diferentes planteados.

En el modelo de toma de decisiones de D’Zurilla y Goldfried se consideran dos dimensiones:

La orientación positiva al problema puede dar lugar a:

  • Ver los problemas como retos.
  • Ser optimista en el sentido de que los problemas tienen solución.
  • Percibir que se tiene una fuerte capacidad para enfrentar los problemas.
  • Estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo en su solución.

Una orientación negativa al problema implica ver los problemas como amenazas.

Una orientación positiva al problema induce al sujeto a enfrentarse a él, mientras que la orientación negativa le prepara para evitarlo.

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