17 / 08 / 2017

suscríbete: Entradas | Comentarios

share this article on delicious Comparte este artículo en Facebook Comparte este artículo en Twitter Comparte este artículo en Linkedin

Desarrollo emocional a los 5 años

0 comentarios

DESARROLLO EMOCIONAL A LOS 5 AÑOS . 1jpgA esta edad, la vívida imaginación de un niño le permite explorar y familiarizarse con una gran variedad de emociones, desde el amor y la dependencia hasta el enfado, la protesta y el miedo. Tu hijo no sólo será capaz de adoptar distintas identidades, sino que a menudo atribuirá cualidades y emociones propias de los seres vivos a objetos inanimadas, tales como un árbol, un reloj, un camión o la luna.

Procura estar preparado para cuando tu hijo te presente a alguno de sus amigos imaginarios. A algunos niños los compañeros imaginarios les duran mucho, hasta seis meses o más, otros los cambian varias veces al día, mientras que hay niños que nunca tienen amigos imaginarios o que prefieren tener animales imaginarios. No debes preocuparte ni pensar que el hecho de que tu hijo invente estos amigos-fantasma es un síntoma de que se siente solo o de que tiene problemas emocionales.

También observarás que tu hijo se pasa el día de la fantasía a la realidad y viceversa. A veces se meterá tanto en la situación simulada que no sabrá dónde acaba la fantasía y dónde empieza la realidad. También es posible que las experiencias que viva mientras juega “traspasen” la frontera de la realidad. Por ejemplo, una niña puede sentarse un día a la mesa convencida de que es la cenicienta; otro día puede acudir llorando a lágrima viva en busca de su madre después de escuchar un cuento sobre fantasmas que cree que ha pasado de verdad.

Aunque es importante consolar y tranquilizar a un niño de esta edad cuando está asustado debes intentar no ridiculizarlo ni reírte de él. Todo esto forma parte de una etapa normal y necesaria del proceso evolutivo de tu hijo y, por lo tanto, no deberías coartar este tipo de manifestaciones. Sobre todo, nunca bromees con “encerrarlo si no acaba la comida” o “dejarlo solo en casa si no se da prisa”. Se tomará tus palabras al pie de la letra y es posible que se pase el resto del día (o incluso más tiempo) completamente alterado.

De vez en cuando, únete a sus juegos. Haciéndolo, es posible que le ayudes a encontrar nuevas formas de expresar sus emociones y hasta de solucionar sus problemas. Por ejemplo le puedes sugerir que “lleve la muñeca al colegio” para ver qué sentimientos le despierta el hecho de ir a la guardería.

De todos modos, no insistas en participar en las fantasías de tu hijo si él no quiere. Gran parte de la diversión reside precisamente en el hecho de que es él quien controla sus dramas imaginarios. Por lo tanto, si propones alguna idea, quédate en un segundo plano y déjalo todo en sus manos. Si te pide que desempeñes un determinado papel, intenta no llevar la voz cantante.

De vuelta a la vida real, hazle saber a tu hijo el orgullo que sientes por su nueva independencia y creatividad. Habla con él, escucha lo que te dice, y demuéstrale que tienes en cuenta opiniones. Déjale elegir siempre que sea posible. Esto le hará sentirse importante y le ayudará a aprender a tomar decisiones. De todos modos, simplifícale las opciones. Por ejemplo, cuando vayáis a un restaurante, redúcele el menú a dos o tres platos. Si no , se agobiará con tantas opciones y es muy posible que se bloquee por completo.

¿Cuál es el mejor enfoque? A pesar de lo que acabamos de decir, una de las mejores formas de fomentar la independencia de tu hijo consiste en controlar todas las facetas importantes de su vida y, al mismo tiempo, darle cierta libertad. Hazle saber que tú sigues siendo el que lleva la batuta, y que no esperas que sea él quien tome las decisiones importantes. Por ejemplo, si un amigo suyo le pica para que se suba a un árbol, y él tiene miedo, puede ser muy reconfortante para él que le digas “no”, Para evitar tener que admitir sus temores. Conforme vaya dominado sus ansiedades y se vaya responsabilizando cada vez más de sus decisiones, tú podrás delegar más en él, otorgándole mayor control.

Fuente: El cuidado y la educación del niño hasta los 5 años. Academia Americana de Pediatría. Ed. Medici.

Si te ha gustado este artículo, te pueden interesar estos:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


cinco × = 30

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>