20 / 11 / 2017

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Dimensión afectiva de la autoestima

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DIMENSIÓN AFECTIVA DE LAS EMOCIONESLas emociones también se educan. El niño tiene que aprender a observarse y tomar conciencia de las suyas. Hay que enseñarles a ponerles nombre, porque así las hará propias y podrá expresarlas. Para ello es fundamental no juzgar si son buenas o malas: “Todos nos enfadamos algunas vez y sentimos rabia,  pero eso no significa que haya que romper los juguetes”. Si el niño aprende a decir los que siente, también será capaz de controlarse cuando lo sienta, de manera que cuando se enfade no se enrabiete o rompa cosas, sino que busque otras formas de enfrentarse a su enojo. En definitiva, aprenderá a evitar que la emoción dirija su comportamiento.

Preguntarle al niño cómo se siente le enseña a mirarse por dentro, a centrarse en sus procesos internos, y, como consecuencia, a diferenciar los comportamientos asociados a su estado de ánimo. Por ejemplo: “Si estoy contento, rio y juego; si estoy triste, lloro y no tengo ganas de hacer nada”. El objetivo debe ser conseguir que el niño responda a esta pregunta. Si es capaz de reconocer sus emociones y sentimientos, hará lo mismo con los de los demás.

Diccionario de emociones

Consiste en hacer un listado de palabras que expresen todas las emociones y sentimientos que se conozcan y ayudar al niño a incluirlos en su vocabulario.

Hay que buscar un momento para hablar con él y preguntarle por sus sentimientos acerca de un acontecimiento. Veamos un ejemplo:

- Pedro, ¿ cómo te ha ido el cumpleaños de Violeta ?

(Hacer una pregunta abierta que facilite que el niño cuente la situación).

- Un rollo, la fiesta ha sido un rollo. No quiero ir nunca más a un cumpleaños.

- Veo que estás enfadado. ¿Es así cómo te sientes?

(Hacer una descripción que refleje lo que ocurre).

- Si.

- ¿Qué ha pasado para que te sientas así?

(Analizar lo que provoca la emoción).

- Han jugado a las carreras de sacos. No me ha tocado con Dani y ya no he jugado.

- Te has enfadado porque no te ha tocado el equipo de Dani y has decidido no jugar, así que te has aburrido en la fiesta. ¿Cómo se lo han pasado los demás niño?

(Ayudarle a no creer que lo que él siente es lo que han sentido todos los implicados en el acontecimiento).

- Bien, todos menos yo.

- Se les veía contentos, asi que la fiesta ha sido divertida, pero tú te has enfadado, no has jugado y te has aburrido. ¿Es así cómo te has sentido?

(Refleja de nuevo lo ocurrido).

- Si.

- ¿Qué se te ocurre que puedes hacer en la próxima fiesta para pasarlo mejor?

(Darle alternativas que pueda utilizar en situaciones similares posteriores).

- Jugar aunque Dani no esté en mi equipo.

Poco a poco el niño aprenderá a identificar y describir lo que siente sin atribuir a causas externas lo que le ocurre, sino a su actitud. También será capaz de proponer otras formas de actuar en situaciones parecidas.

A continuación se ofrece un listado de emociones que puede servir como punto de partida.

Triste

Nervioso

Feliz

Contento

Aburrido

Enfadado

Alegre

Tranquilo

Miedoso

Satisfecho

Tímido

Sorprendido

Asustado

Sonriente

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