19 / 08 / 2017

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Neurobiología del aprendizaje

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ASPECTOS NEUROBIOLÓGICOS DEL APRENDIZAJE TERRASSA BARCELONAAprender es el proceso a través del cual adquirimos una determinada información y la almacenamos a fin de poderla utilizar cuando la necesitamos. Este proceso requiere que la información penetre a través los sentidos y sea procesada y almacenada en nuestro cerebro, para que posteriormente podamos evocarla.

El cerebro sufre numerosos cambios desde la etapa embrionaria hasta la vejez. Estos cambios son máximos durante las dos primeras décadas de la vida. Posteriormente, y para determinados aprendizajes, el cerebro adulto tiene cierta flexibilidad para crear nuevas células y conexiones.

Desde la primera infancia, la estructura y las conexiones del cerebro se irán esculpiendo a partir de influencias tanto biológicas como ambientales.

El aprendizaje resulta de la interacción constante del sistema nervioso central (SNC) y el entorno. Se llama plasticidad a la capacidad del cerebro de cambiar en respuesta a las demandas externas. Este fenómeno determina que se creen y refuercen determinadas redes neuronales y que otras se destruyan.

Poco después del nacimiento se produce un gran aumento de sinapsis o conexiones entre las células nerviosas o neuronas. Este proceso de formación de sinapsis o sinaptogénesis es muy activo en la etapa postnatal, hasta el punto de que la densidad sináptica llega a ser superior que en el cerebro del adulto. Este periodo continúa con una eliminación o poda de las sinapsis (apoptosis) en el que se refuerzan las conexiones más utilizadas y se eliminan las menos utilizadas.

El desarrollo del cerebro es un proceso extraordinariamente complejo, no del todo conocido, y con una gran variabilidad entre las varias regiones cerebrales. La información genética determina en gran parte del proceso de instauración de las redes que sostienen los diferentes aprendizajes. La interacción entre los componentes neurobiológicos, genéticos y el efecto modulador del entorno determina el perfil individual de funcionamiento neuropsicológico, de la cual dependerán las habilidades y las dificultades para los diferentes aprendizajes.

Otro proceso que se produce durante el desarrollo cerebral es la mielinización.

La mielina, una sustancia formada fundamentalmente por grasas, cubre las terminaciones neuronales y facilita la conducción los estímulos entre ellas. La mielinización de las diferentes áreas cerebrales se suele correlacionar con su madurez funcional. Mientras que las regiones sensoriales y motrices del cerebro se encuentran totalmente mielinizadas en los primeros años, en zonas como los lóbulos frontales no lo estarán hasta más allá de la adolescencia.

Hay periodos concretos de la vida que algunos aprendizajes se producen de manera más efectiva. Se denominan períodos sensibles, para algunos aprendizajes son periodos cortos y precoces, para otros, la capacidad se extiende a lo largo de toda la vida.

Entre los primeros están los que dependen de estímulos sensoriales (visuales, auditivos, táctiles …); la adquisición de vocabulario, por ejemplo, estaría entre los segundos. Fuera de los períodos sensibles también puede tener lugar un determinado aprendizaje, pero necesita más tiempo y el resultado es menos efectivo. Una muestra es la facilidad para aprender una lengua durante los primeros años de vida en comparación con la dificultad que conlleva hacerlo en la edad adulta.

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