20 / 11 / 2017

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Preadolescente y vida escolar

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Preadolescente y vida escolarPREADOLESCENTE Y VIDA ESCOLAR TERRASSA BARCELONA 2

Decíamos que entre los 10 años y los 12 años, una de sus características distintivas es el entusiasmo, que puede ser tan fuerte que el/la chico/a se deje arrastrar por él. Es una edad a la que, en el colegio, se le puede exigir bastante. Está dispuesto/a a responder en la medida de sus fuerzas.

Aunque a veces manifieste con intensidad su desagrado hacia algo del colegio, la realidad es que suele ser un alumno dispuesto, entusiasta y deseoso de cooperar. Suele exigir en sus profesores o maestros capacidad de liderazgo, autoridad, justicia y comprensión.

Ahora, el grupo le resulta de suma importancia, hasta el punto de perder un poco su propia identidad dentro de él. Es probable que se una a las faltas de respeto hacia el profesor poco prestigioso, o a las bromas a otro alumno menos aventajado. Acostumbra a plegarse a la decisión colectiva. Intenta no dar apariencias de chico buenecito –suele decir– “- Porque si no se ríen de uno y le toman por tonto”.

Si en la clase ven a su profesor poco seguro, o blando, y que no logra mantener la disciplina, no dejarán pasar la oportunidad de arrojar pelotitas de papel, gritar a coro con los demás compañeros o golpear por debajo el pupitre ruidosamente. Contrasta esto con su formalidad ante un profesor que sepa dirigir bien el grupo. Al adulto le suele sorprender esa doble personalidad, esa diferencia entre su comportamiento en un ambiente y otro, pero es una simple prueba de la importancia que empieza a dar al grupo.

No siente predisposición contra sus profesores. Le gusta que le enseñen, y suele tener admiración hacia los que se muestran enérgicos, saben mucho, destacan en el deporte o son capaces de llevar la clase a un tiempo con autoridad y sentido del humor. La lealtad colectiva hacia sus compañeros no suele volverse contra el profesor, al que más bien tienen tendencia a admirar si presenta algunas buenas cualidades.

Sus mayores preocupaciones pueden perfectamente ser el colegio, los exámenes, el boletín de notas o la posibilidad de suspender, o que el profesor haga llegar una queja a sus padres. El fracaso escolar puede repercutir con fuerza en toda su vida de relación con los demás, mostrarse agresivo o triste, o incluso provocar que un buen día no quiera ir a clase y llore en casa desconsoladamente.

Es importante conocer las causas de esas posibles angustias para poner remedio, cosa que no es difícil si se está en contacto con su tutor o sus profesores. A veces, ante esos resultados negativos, le faltará aprender a controlar sus emociones y superar esos contratiempos.

No será raro que le guste llegar al colegio un rato antes de la hora de entrada, para reunirse con sus amigos y charlar. Puede ser el momento de comentar el partido de fútbol o la película de anoche, o de finalizar una tarea  –quizá copiándola de un compañero– que el día anterior dejó sin concluir.

A esta edad los niños ya noPREADOLESCENTES DESARROLLO DE CAPACIDADES TERRASSA BARCELONA se aglomeran tanto en torno a su profesor, aunque siguen dándole entrada en sus conversaciones y actividades, y aún se preocupan bastante de su imagen ante él.

Puede existir un considerable intercambio profesor-alumno, pero ya no le gusta parecer que va detrás de él, o que le ríe todas las gracias o está demasiado atento a lo que dice.

Revela una gran diversidad de intereses en su trabajo escolar, aunque sigue prefiriendo los deportes. Puede encontrar una facilidad grande para las matemáticas, o deleitarse comprobando su facilidad para retener datos e ideas.

Es época de consolidar y desarrollar facultades como la memoria –tan erróneamente desprestigiada en algún tipo de enseñanza–, la capacidad de cálculo aritmético, la visión espacial, el sentido del ritmo y de la armonía, la sensibilidad artística, etc.

Es fácil encontrarle en clase deliciosamente abierto y falto de inhibiciones, igual que en el hogar. Es franco respecto a las cosas que le desagradan. Se ha dicho que el niño paga con su aprobación o su rechazo siempre al contado. Cualquier acción positiva suscita de inmediato su adhesión, igual que cualquier atropello provocará su más enérgica protesta. Si siente vulnerados sus derechos no tiene ningún reparo en decirlo. Le parecerá muy injusto, por ejemplo, que un profesor les retenga en el aula después de la hora en que comienza el recreo o el deporte.

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