15 / 12 / 2017

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El desarrollo cognitivo del niño de los 8 a los 12 meses

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Un bebé de ocho meses tiene curiosidad por todo lo que le rodea, pero el alcance de su atención es muy limitado. No puede pasarse más de dos o tres minutos jugando con el mismo juguete. Enseguida encontrará otra cosa que le llame la atención. A los doce meses, aunque será capaz de pasarse hasta quince minutos concentrado jugando con el mismo juguete, la mayor parte del tiempo seguirá siendo un cuerpo en movimiento, por lo que no conviene que te hagas falsas ilusiones.

Irónicamente, aunque los fabricantes de juguetes no dejan de sorprendernos con multitud de juguetes nuevos y caros, los objetos que más fascinan a los niños de esta edad son los utensilios domésticos más sencillos, como las cucharas de madera, las hueveras y los botes de plástico de todas las formas y tamaños. A tu hijo le interesarán sobre todo las cosas que difieran levemente de los objetos que ya conoce. Por lo tanto, si ves que empieza a cansarse de jugar con el bote de cacao, puedes renovar su interés metiendo dentro una pelota o convirtiéndolo en un juguete de arrastre atándole un cordel. Estos cambios le ayudarán a detectar las pequeñas diferencias existentes entre lo conocido y lo nuevo. Así mismo, cuando le compres un juguete nuevo ten presente que , si le ofreces un objeto demasiado parecido a los que ya tiene, le echará un vistazo y luego lo ignorará, mientras que si es demasiado distinto es posible que se sienta confundido e, incluso, asustarlo.

DESARROLLO COGNITIVO EN EL NIÑO TERRASSA BARCELONA 1Muchas veces  no necesitará tu ayuda para descubrir objetos que encajen en este nivel intermedio de novedad. De hecho, en cuanto aprenda a gatear, iniciará su búsqueda de cosas nuevas. Meterá las narices en los cajones, vaciará las papeleras, removerá los armarios de la cocina y realizará elaborados experimentos con todo lo que encuentre en su camino. (Asegúrate de que no puede entrar en contacto con objetos o bordes cortantes y no le quites los ojos de encima mientras esté enfrascado en sus “experimentos”.) Nunca se cansará de dejar caer, hacer rodar, tirar, sumergir o agitar objetos para ver cómo se comportan. Te podrá parecer un juego sin demasiado sentido, pero es la única forma que tiene de desentrañar cómo funciona el mundo. Como todo buen científico, analizará las propiedades de los objetos y, a partir de sus observaciones, irá desarrollando nociones como la forma (algunas cosas ruedan y otras no), la textura (algunas cosas son rugosas, otras son suaves) y el tamaño (algunas cosas caben dentro de otras). Hasta aprenderá que algunas cosas se pueden comer y otras no, aunque seguirá metiéndoselo todo en la boca para estar seguro. (De nuevo, asegúrate de que no se puede meter en la boca ninguna sustancia nociva)

PERMANENCIA DEL OBJETO TERRASSA BARCELONALas observaciones que irá haciendo tu hijo durante estos meses también le  ayudarán a entender que los objetos siguen existiendo incluso cuando él no los puede ver. Este concepto recibe el nombre de permanencia del objeto“. Cuando tenga ocho meses, si escondes un objeto debajo de un pañuelo, él levantará el pañuelo y cogerá el juguete que había debajo -una respuesta que no habría tenido lugar cuando sólo tenía cinco meses. De todos modos, si escondes el objeto debajo del pañuelo y lo cambias de sitio sin que se de cuenta, cuando levante el pañuelo y vea que no está, se quedará boquiabierto. A los diez meses, estará tan seguro de que el objeto tiene que estar en alguna parte que seguirá buscándolo. Para ayudarle a dominar la “permanencia del objeto”, juega al “Cu-cu-tat !!”. Si vas introduciendo variaciones en la forma de jugar, mantendrás su interés.

A medida que se vaya acercando a su primer cumpleaños, irá haciéndose más consciente de la función que tienen los objetos. Esto se pondrá de manifiesto en sus juegos, que reflejarán una forma muy incipiente de fantasía. Por ejemplo, en lugar de tratar un teléfono de juguete para morderlo, empujarlo o golpearlo, se pondrá el auricular en la oreja tal como te ha visto hacerlo a ti. Puedes fomentar este tipo de actividades facilitándole accesorios atractivos (un peine, un cepillo de dientes, un vaso, una cuchara…) y conviértete en espectador privilegiado de sus representaciones.

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