24 / 11 / 2017

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¿Cómo se comportan los padres tóxicos?

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- Normalmente el “padre tóxico” abusa de su poder mediante el autoritarismo (que no la autoridad) y no solamente hace sentir mal a sus hijos, sino que se desentiende de los cuidados básicos, les dicen frases hirientes constantemente, y son muy críticos (hasta degradantes) en sus relaciones.

– La falta de madurez y la arbitrariedad también son características de la relación que establecen este tipo de padres con sus hijos.

– Los límites y las normas no se establecen, o si lo hacen, son de forma implícita y laxa o todo lo contrario, son muy rígidas. O ambas cosas a la vez.

– La comunicación funcional y afectiva suele ser pobre y con importantes deterioros, las relaciones afectivas se ven obstaculizada por la desconfianza que generan a su alrededor.

– El maltrato en sus diferentes modalidades y las alteraciones emocionales son frecuentes en la relación padre/hijo.  Abundan los chantajes emocionales.

– La inestabilidad e inmadurez por parte de la figura paterna provoca tensiones que normalmente no son resueltas o se resuelven de forma errónea.

– En muchos casos, los padres tóxicos, presentan también hábitos de consumo de alcohol u otras drogas, complicando con ello aún más la relación.

– Los padres tóxicos suelen trabajar en parejas. O ambos son activos, o uno es activo y el otro es pasivo; pero tan responsable es uno como otro por su acción y/o inacción.

– Tener padres “tóxicos” puede ser dañino para el cerebro (lesiones producidas ya durane la gestación, como consecuencias de hábitos tóxicos como fumar y/o beber alcohol) y para el desarrollo emocional del un niño (relaciones afectivas pobres y vínculos emocionales “distorsionados”), dificultando al niño construir relaciones sociales normales. Y lo que es peor, transmitiendo esta toxicidad y perpetuándola entre las generaciones.

Este daño no necesariamente tiene que quedar escrito para siempre la memoria de los niños. Dependerá de cada caso. Aunque no lo podamos borrar completamente,  podemos intentar superarlo. En los casos extremos, la única solución (normalmente problemática), es alejar al hijo de esa relación “tóxica” facilitándole entornos de relación donde las relaciones sean más saludables.

Las relaciones parentales tóxicas han tenido especial difusión a partir de los trabajos de Forward, Buck (2007)

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