22 / 09 / 2017

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Educar para saber ganar y saber perder

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“Lo importante en la vida, no es el triunfo sino la lucha. Lo principal no es haber vencido, sino haber luchado.”  Pierre de  Coubertin.

Durante el curso y especialmente, cuando éste acaba, se celebran muchas finales de competiciones escolares, a las que niños y niñas llegan después de muchos meses de entrenamientos duros y pruebas clasificatorias.

Mi hija ha participado en una de esas finales. Ha quedado tercera y no ha podido “subir” a podium. Había empatado y la medalla fué asignada, por algún método de desempate que desconozco, a otra participante. “- Son las normas.” Le dije mientras ella me miraba con un sentimiento entre la triteza y el enfadado; al tiempo que iba aceptando la frustración. ” – Míralo de esta forma: haber llegado hasta aquí ya es un éxito”. ” – Ja !!”, me contestó con ese aire  preadolescente que apunta rebeldía. Debo confesar que la respuesta me gustó. Significa que no se conforma.

El deporte es una buena escuela para la vida, pues se entrenan habilidades y valores necesarios para afrontarla de forma provechosa y gratificante.

“- Hay que saber ganar y saber perder.” “- Lo principal no es haber vencido, sino haber luchado.” “Gana, quien se gana a sí mismo”. “Habrán más oportunidades”. Sentencié la conversación, queriendo hacer un poco de entrenador y empatizando todo lo que pude con ella. Como padre me queda la tranquilidad de ir llenándole la mochila con estos valores que espero sepa utilizar a lo largo de su vida.

Como psicopedagogo, considero que la práctica del deporte debe permitir trabajar una multitud de habilidades personales básicas para el crecimiento y el desarrollo de nuestros hijos; son muchísimas, pero citaré sólo algunas: habilidades relativas a la concentración, la atención, el autocuidado, la voluntad, la gestión de las emociones, la memoria, el cálculo, la autonomía, el autcontrol, el esfuerzo, el análisis, el aplazamiento de la recompensa (el saber esperar), la comunicación asertiva … y valores personales y sociales como la alimentación correcta, la preparación física y mental, la acceptación de la derrota, el afán de superación, la competición sana, el trabajo en equipo, la aceptación de normas, el respeto y el reconocimiento de los compañeros y del adversario, el respeto a los entrenadores, a las reglas del juego,…el valor de dar lo mejor de sí, sin que importe el resultado. El valor de aceptar la derrota y la victoria sabiendo siempre dar la mano y reconocer al rival. Aprendiendo a perder y a ganar educamos también el respeto.

Debemos educarlos para entender que el deporte (incluso en el nivel de competición) es un juego y que la victoria es la lucha en sí misma; que gana el que se divierte; que las quejas son el lenguaje de las derrotas; que lo verdaderamente negativo es no saber en qué se ha fallado; que una derrota es una oportunidad para no conformarse.

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