22 / 10 / 2021

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Tratamiento del Trastorno Negativista Desafiante

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coup de poing

Tratamiento del Trastorno Negativista Desafiante

Los trastornos de de este tipo tienden a la cronicidad.

Los tratamientos breves no funcionan, y no existen “soluciones fáciles y rápidas”. La mayoría de las veces presenta múltiples áreas de su funcionamiento alteradas y comorbilidad psiquiátrica, por lo que requiere un tratamiento multidisciplinar, de al menos varios meses de duración.

La intervención precoz aumenta la probabilidad de éxito y evita la aparición de comorbilidad. El tratamiento será inefectivo si las consecuencias negativas ya están arraigadas en todos los ámbitos de la vida del niño.

El tratamiento debe ser individualizado para cada paciente y cada familia.

Al elaborar el plan terapéutico, se debe partir desde los “puntos fuertes” del niño y de su familia.

La intervención psicosocial estructurada es el tratamiento de primera elección, y debe continuarse a pesar de iniciar tratamiento farmacológico.

Es imprescindible identificar TRATAR EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTEtratar la comorbilidad psiquiátrica.

El tratamiento debe siempre incluir a los padres. Uno de los objetivos más importantes del tratamiento es mejorar el estilo parental y la interacción padre-hijo. Si los padres presentan una enfermedad mental (trastorno depresivo, abuso de sustancias, trastorno de personalidad antisocial) es necesario que reciban tratamiento.

Comenzar con objetivos realistas y a corto plazo, para ir avanzando progresivamente. Por ejemplo, un primer objetivo en un adolescente con TC puede ser abandonar el consumo de tóxicos o las actividades delictivas, que es más realista que pedirle que cambie de amigos, que empiece a ir a clase diariamente y que obedezca a sus padres.

Fomentar la socialización con compañeros que no manifiesten este tipo de comportamientos.

Favorecer la adherencia terapéutica.

Tener en cuenta los factores culturales, que invariablemente incluyen el nivel de obediencia y disciplina en la casa, y en la comunidad.

Intervención en los padres y en la familia (dirigida a las dificultades en casa). Psicoeducación y entrenamiento de padres (manejo de contingencias).

Intervención en el niño (más útil en adolescentes). Entrenamiento en habilidades sociales, técnicas de resolución de conflictos, comunicación asertiva, manejo de la ira y técnicas de estudio.

Intervención en los profesores (dirigida a las dificultades en el colegio). Psicoeducación y entrenamiento de profesores (manejo de contingencias), e intervención educacional (apoyo académico en las asignaturas en las que presenta mayor dificultad).

Empatizar con la frustración y sufrimiento de los padres, sin que se sientan acusados o juzgados. El entrenamiento de los padres y el tratamiento farmacológico son las modalidades de tratamiento mejor estudiadas (mediante estudios controlados) y con los mejores resultados.

Es importante prevenir o retrasar al máximo el uso de alcohol y drogas en niños y adolescentes, ya que se trata de uno de los riesgos más importantes.

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