18 / 10 / 2017

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TodoPapás en Barcelona

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todopapas-bcnLos amigos de TodoPapás han tenido la gentileza de invitarme a presentar “7 pautas para establecer vínculos sólidos con los hijos” en el marco del evento que organizan este mes Febrero en Barcelona.

https://www.todopapas.com/loves/barcelona

¿Qué genera y crea vínculos sólidos con los hijos?

El “éxito” de nuestros hijos como personas no dependerá de lo que les hemos podido dar materialmente, sino de la intensidad y calidad de las relaciones afectivas que hemos sido capaces de construir con ellos desde la infancia.

Se presentan 7 siete pautas para generar vínculos sólidos con nuestros hijos.

1.- Saber percibir las emociones (los signos emocionales) de nuestros hijos (y los propios) constituye uno de los pilares en que se sustentan los vínculos sanos y sólidos. La empatía parental constituye así la base del vínculo. Debemos enseñar a nuestros hijos a conectar con ellos mismos para que puedan comprender cómo se sienten. Cualquier situación de la vida cotidiana es buena para practicar y desarrollar la conciencia emocional. Es positivo que presten atención a sus emociones, tanto si están tristes como contentos, enfadados, sorprendidos, tiene miedo, etc. Es momento de enseñarles a poner nombre a las emociones, para ello será muy útil que los padres tengan conciencia de sus propias emociones.

2.- Para poder empatizar es importante, entre otras habilidades, saber escuchar. Frecuentemente los hijos nos están hablando y nosotros, más que escuchar lo que nos dicen, estamos pensando en lo que le tenemos que decir cuando acaben de hablar. No saber escuchar desvincula. Los adultos procesamos los problemas de forma diferente a los niños y nuestras claves de interpretación son sustancialmente diferentes a las que ellos utilizan. Por tanto, ante cualquier demanda del niño, debemos tener tiempo para escucharle. Lo que nos importa como padres no es tanto solucionar el “problema puntual” de nuestro hijo, sino lanzarle un mensaje muy potente que transciende al propio problema, a saber: “- Estoy aquí para escucharte y ayudarte en lo que necesites”. Escuchar supone estar dispuesto a captar sus sentimientos, la profundidad con que le ha afectado el problema y la necesidad, manifiesta o no, de hablar de cómo se siente. Y también supone respetar y aceptar al niño tal como es, sin etiquetarlo ni rechazarlo por lo que siente o por lo que hace.

3. Crear un clima familiar positivo, que evite las discusiones fuera de tono o el grito como forma de llamar la atención, favorecerá un clima de seguridad y coherencia. Igualmente recurrir al humor (sin sarcasmos), desdramatizar (sin quitar importancia) y mostrar afecto (sin sobreproteger) son aspectos que ayudarán a crear vínculos sólidos. Para los niños, sus padres son el punto de referencia en sus conductas y proporcionan seguridad y confianza. Se debe destacar la importancia de dedicar a los hijos tiempo de calidad, de nada servirá estar todo el día con nuestros hijos si ello no nos proporciona espacios comunes de juego y comunicación.

4.- Los estilos educativos que fomentan la participación demuestran ser los más efectivos para crear vínculos sanos y adaptativos. El estilo educativo denominado “democrático”, considerado como el óptimo, según algunos estudios, se caracteriza por que el niño se siente amado y aceptado, pero también comprende la necesidad de reglas de conducta. Como padres debemos saber ser generosos pero, a la vez, es imprescindible establecer límites claros a las conductas y demandas de nuestros hijos. Si así no se hace, las demandas aumentarán y la percepción del niño será que él tiene el control sobre nosotros y que sus solicitudes son derechos reales a los que no tiene por qué renunciar. Reforzar la vinculación y proporcionales afecto no significa ceder a todas sus demandas. Si cedemos a todas sus demandas estaremos formando a una persona poco resistente a la frustración y al aplazamiento de la recompensa. Debemos educar a nuestros hijos para que sean resilientes.

5. Ser padres coherentes y predecibles en nuestra conducta nos permitirá generar en nuestro hijo un sentimiento de confianza y seguridad. Los padres son los referentes y los modelos principales hasta, al menos, la adolescencia. Construir lazos afectivos significa también crear un entorno coherente y predecible. Si exigimos a nuestros hijos comportamientos o actitudes que son contrarias a nuestra propia forma de actuar, crearemos dudas y desorientación. Ser coherentes y predecibles significa que si mamá y papá dicen, por ejemplo, que hay que lavarse los dientes (ellos, papá y mamá) también lo hagan. Es aconsejable que, incluso cuando se dan conflictos serios en la pareja, seamos capaces de consensuar unas líneas educativas comunes de actuación, independientemente de nuestras diferencias como adultos. La complicidad entre los progenitores y compartir criterios ayudará a establecer vínculos sólidos. En caso de separaciones, sabemos que uno de los peligros que tienen los hijos es el trato diferencial y la manipulación en contra del otro por parte de algunos padres irresponsables o egoístas, dado que anteponen sus propios intereses a los del hijo en común.

6. Hablar de nosotros, de nuestro día a día, de lo que pensamos y cómo nos sentimos nos acercará a nuestro hijo. ¿Cómo me siento? ¿Por qué me siento así? ¿Cómo estoy manifestando lo que estoy sintiendo? Esta emoción en concreto, ¿me ayuda en la situación y momento actual?, ¿ qué estrategia puedo aplicarme para mantenerla? . O bien, ¿ qué puedo hacer para cambiarla y sentirme mejor?

7.- Mostrar una conducta resiliente y de afrontamiento sano ante los acontecimientos (positivos y negativos) de la vida, también ayudará a crear un vínculo sólido con nuestros hijos. Los padres resilientes tienen la capacidad de establecer un vínculo afectivo (apego) a partir de procurar los necesarios cuidados tanto físicos (comida, higiene, etc.) como afectivos (amor incondicional, tiempos comunes, proximidad afectiva, etc.). No obstante, deben ser capaces, paralelamente a estos cuidados básicos, de compartir con sus hijos la idea de que el crecimiento y el desarrollo de todos los seres humanos y el de ellos, en particular, pasa por una serie de desafíos que forman parte de la vida y que algunos de ellos les provocarán dolor y frustración, pero que si confían en sus propios recursos y el apoyo de los suyos, podrán salir adelante.

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