24 / 09 / 2021

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Soy un ejemplo para mi hijo

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Father son ocean

Soy un ejemplo para mi hijo

Existen muchos modos de decirles a nuestros hijos lo que deben o no deben hacer, pero sin duda, ninguno tan eficaz como poner en práctica aquello que se predica.

Es un proceso a largo plazo, que involucra muchas veces un cambio en la propia conducta del padre o la madre, porque los niños necesitan tiempo para comprender y asimilar cada actuación nuestra, pero dará excelentes resultados si ve en nosotros aquello que predicamos

Los hijos nos observan constantemente y “toman nota“. No está de más que, de vez en cuando, reflexionemos sobre nuestras reacciones y el modo de encarar los problemas.

Los niños imitan los comportamientos de sus mayores (aprendizaje vicario) tanto los positivos como los negativos, por eso, delante de ellos, hay que poner especial cuidado en lo que se dice y cómo se dice. Una expresión soez o una exclamación “poco afortunada” por parte del padre o la madre deben ir seguidas de disculpas sinceras.

Pregúntales que si fueras un animal ¿Qué animal serías tú? y ¿por qué?. Su respuesta te dará pie a comentar las formas en la que él/ella te ve. Comienza tú el juego y ayúdalo.

Dedicar más tiempo con los hijos es siempre una buena elección pero deberemos también buscar una mejora en la calidad del mismo. De nada nos servirá estar todo el día con nuestros hijos si ello no nos proporciona espacios comunes de juego y comunicación. Los juegos familiares, la lectura de cuentos a los más pequeños (o no tanto), el poder hablar de temas de su interés a los adolescentes, etc. son actividades esenciales para potenciar los lazos afectivos y generar vínculos sólidos. Pero para poder hablar hay que saber escuchar.

El éxito como personas de nuestros hijos en un futuro no dependerá de lo que les hemos podido dar materialmente, sino de la intensidad y calidad de las relaciones afectivas que hemos sido capaces de construir con ellos desde la infancia.

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