18 / 10 / 2017

suscríbete: Entradas | Comentarios

share this article on delicious Comparte este artículo en Facebook Comparte este artículo en Twitter Comparte este artículo en Linkedin

¿Qué es un síncope?

0 comentarios

SÍNCOPE 2¿Qué es un síncope?

El síncope (también conocido como desmayo, desvanecimiento, lipotimia o vahído) es una pérdida de la conciencia y del tono muscular de inicio brusco, de breve duración (generalmente segundos) y con recuperación rápida.

Antes de desmayarse, la persona que lo sufre suele sentir manifestaciones como palpitaciones, sudoración fría, náuseas, pérdida de visión o visión nublada, zumbido en los oídos y sensación de debilidad muscular.

Aunque la recuperación de la conciencia suele ser rápida, es frecuente que durante las horas siguientes la persona que lo ha sufrido presente dolor de cabeza, sensación de mareo y aturdimiento.

Los síncopes son más frecuentes en adolescentes, sobre todo en el sexo femenino, y se estima que entre un 15 y un 25% de los adultos jóvenes lo han experimentado al menos una vez en su infancia o adolescencia.

¿Cuáles son sus causas?

En la mayoría de los casos se deben a una bajada transitoria de la tensión arterial que no está producida por ninguna enfermedad del corazón.

Tienen diversos desencadenantes, algunos de ellos muy típicos y conocidos: la visión de sangre, el dolor propio o ajeno, el ayuno prolongado, la falta de sueño, permanecer durante mucho tiempo de pie o en lugares muy concurridos y con mucho calor en el ambiente, los cambios de postura bruscos (sobre todo al levantarse de la cama), etc.

A pesar de esta aparente benignidad, hasta que se realiza una valoración médica para descartar que los síncopes tengan otra causa (diabetes), pueden generar una gran angustia familiar y personal y conducir a una restricción de la actividad física y absentismo escolar.

¿Cómo prevenir los síncopes?

Es importante saber que no se trata de ninguna enfermedad, sino de un trastorno transitorio de la regulación de la presión arterial que suele presentarse con mayor frecuencia durante la adolescencia y que tiende a mejorar con el paso del tiempo.

Hay que evitar situaciones desencadenantes del mareo y los síncopes: lugares cerrados, muy frecuentados y poco ventilados donde haga calor, la visión de sangre o de heridas…

El niño debe saber que no debe levantarse de forma brusca de la cama o después de haber estado sentado o tumbado durante mucho tiempo. Es importante que lo haga poco a poco para dar a su cuerpo un tiempo para que se adapte al cambio de postura.

El niño ha de evitar estar de pie durante mucho tiempo. Si no le queda más remedio (por ejemplo, haciendo una cola), es recomendable que aprenda a ejercitar los músculos de las piernas para favorecer el retorno de la sangre de las piernas hacia el corazón. Un ejercicio sencillo consiste en ponerse de puntillas y talones con ambos pies de forma alternativa.

Es recomendable que el niño descanse y duerma un número de horas suficiente durante la noche.

No debe salir de casa por la mañana sin desayunar ni permanecer durante mucho tiempo sin comer.

Salvo que el niño padezca de hipertensión arterial (un problema poco frecuente en niños), puede comer con algo más de sal y desayunar alimentos consistentes que aporten sal: embutidos, queso, tostadas con aceite y sal…

Beber agua abundante, al menos ocho vasos grandes (dos litros), durante todo el día.

Practicar ejercicio físico de forma regular.

Muchas enfermedades, así como la presencia de fiebre o dolor, pueden aumentar su predisposición a presentar un síncope.

El estrés psicológico, sobre todo el que en ocasiones generan las manifestaciones previas al síncope, puede agravar los síntomas.

En caso de aparición de los primeros síntomas que preceden al síncope (sensación de debilidad y mareo, visión borrosa, sudoración, náuseas…) es necesario que el niño se tumbe lo antes posible para evitar la pérdida de conciencia y la caída al suelo y respirar lenta y profundamente.

En caso de que tu hijo pierda la conciencia es conveniente elevarle las piernas y ponerle la cabeza de lado para que respire mejor. Cuando recupere la conciencia y desaparezca la sensación de malestar y debilidad puede incorporarse lentamente.

No de agua o comida a una persona desmayada o inconsciente.

Los síncopes no debidos a una enfermedad, que son la mayoría de los casos, no precisan ningún tratamiento. Su evolución natural es a la mejoría con el paso del tiempo. Durante los siguientes años desde su aparición se hacen menos frecuentes y los mareos menos intensos.

¿Qué hacer ante un desmayo?

Si te ha gustado este artículo, te pueden interesar estos:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


+ 2 = ocho

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>