16 / 10 / 2017

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Premiar las conductas adecuadas e ignorar las inadecuadas

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PREMIAR LAS CONDUCTAS ADECUADAS E IGNORAR LA INADECUADASSi la clave educativa expresada en el título es válida siempre, para disminuir o extinguir las conductas agresivas es una máxima. No lo olvides:

“Premiar las conductas adecuadas e ignorar las inadecuadas”.

Los padres se darán cuenta de lo difícil que es reforzar el comportamiento del niño porque ha puesto la mesa, cuando lleva toda la tarde dejando juguetes por toda la casa, corriendo por encima de los sofás y sin hacer las tareas escolares. Pero si se sigue la estrategia de premiar las conductas adecuadas e ignorar las inadecuadas, no hay duda de que habrá recompensa, eso sí, a medio o largo plazo.

La educación es un proceso en que los frutos se recogen al final. El niño sabrá ya qué puede y qué no puede hacer, y para entonces los padres habrán olvidado lo que les costó decirle aquella tarde: ” – Qué bien has puesto la mesa”.

Frecuentemente los padres se fijan más en las conductas negativas que en las positivas y, desgraciadamente, desaprovechan el potencial educativo de centrar la atención en lo que el niño hace bien para reforzar esas conductas, ignorando las que no interesa que se repitan.

A través de esta clave el niño aprenderá que su comportamiento, y no él, es el inadecuado. La mejor forma de que no asuma la etiqueta de malo, desobediente o pesado, y actuando en consecuencia, es dirigir las crítica siempre hacia su comportamiento, y no hacia su persona. Por ejemplo: ” -No has terminado de recoger tu ropa sucia”, en vez de:

” – Eres un vago”.

Ante conductas que pueden suponer un peligro para el niño, como golpear un cristal, lo primero es retirarle con firmeza del lugar o retirar el objeto peligroso, y luego seguir con la actitud de no atender su comportamiento. Se debe hacer con mucha serenidad y determinación.

Por otro lado, los padres deben establecer un sistema de premios y castigos para que los comportamientos del niño no les cojan por sorpresa y les lleven a actuar desde su situación emocional. Si se tiene un mal día en el trabajo o se está viviendo un periodo de mayor estrés o cansancio, se puede evitar dar una voz, regañar o castigar con demasiada dureza al niño si previamente se han establecido técnicas para modelar el comportamiento: la extinción, el tiempo fuera, el refuerzo negativo o un sistema de puntos proporcionan tranquilidad y firmeza a la hora de intervenir.

Ninguna de estas técnicas puede aplicarse de forma aislada. Si los padres se limitan a no atender lo inadecuado sin reforzar los comportamientos positivos, no conseguirán el cambio de conducta que desean.

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