22 / 11 / 2017

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Padres siempre enfadados

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PADRES SIEMPRE ENFADADOSCuando los padres empiezan a estar con demasiada frecuencia enfadados, refuerzan poco y les molesta cualquier cosa que hace el niño, le transmiten la idea de “eres malo”, lo que lo lleva a pensar que haga lo que haga se llevará la bronca. De esta forma pensará: “Para qué voy a hacer las cosas de otra manera, o voy a esforzarme en cambiar mi conducta, si siempre me tratan igual”.

Para que un niño llegue a estas conclusiones en casa se han dado muchas de estas circunstancias:

Se han reducido o eliminado los tiempos de juego y disfrute con el niño: “Después de cómo te has portado no pretenderás que me ponga a jugar como si nada”.

– Al niño se le dan largas explicaciones sobre lo que ha hecho mal, como si hablándole mucho llegara a interiorizarlo y así se produjera un cambio en su conducta: “Mira, no sé cómo decírtelo. Por las buenas no atiendes a razones, por las malas te da lo mismo con lo que te castigue…¿No ves que si te portaras bien estaríamos todos más contentos y nos iría mejor? Los niños hacen caso a sus padres y se portan bien…”.

– Frecuentemente los padres o cuidadores se adelantan al comportamiento negativo del niño: “Te quedas con tu hermano y ni se te ocurra pelearte con él”.

Se ha aplicado la regañina indiscriminadamente y como única consecuencia.

Se han dado órdenes en negativo, sin describir la conducta que se espera de él. “No grites”, “No corras”, “No te subas al sofá”, “No te acerques al horno”. Dicho así, prohiben pero no enseñan un comportamiento alternativo y más adecuado. Esto se consigue si las cambiamos a positivo: “Habla más bajito para que pueda oirte”, “Siéntate en el sofá para ver la tele”, “Dame la mano y vamos caminando juntos”, “Ponte allí y me sigues ayudando a cocinar”.

A pesar de la buena intención de los padres cuando aplican este tipo de intervenciones, suele ocurrir que la familia aumenta el número de situaciones punitivas y poco a poco la relación afectiva con el niño se ve afectada negativamente. Esta dinámica familiar no hace más que empeorar las cosas, puesto que cuando más se intensifica, más favorece la aparición y mantenimiento de las actitudes que se quieren cambiar en el niño. Es frecuente entonces oír a los padres decir: “No sé qué hacer; lo castigue con lo que lo castigue, le da lo mismo”. Y no les falta razón, porque cuando se abusa de algo deja de tener efecto. Esto es lo que ocurre cuando en casa se instaura el castigo crónico.

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