15 / 12 / 2017

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Mi hijo es vago ¿Qué puedo hacer?

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MI HIJO ES VAGO Y PEREZOSO TERRASSA BARCELONA“Veeenga, …  Vaaamos…!! “

Es lo que les decimos a nuestros hijos cuando vemos que no van a llegar puntuales al colegio o cuando vemos que es hora de ir a dormir  y dan “cuarenta mil vueltas” antes de hacerlo. “Veeeeenga, …. Vaaaaaamos”.  O en las entradas a la ducha o en las salidas de las piscinas. “Veeeeenga, ….Vaaaaamos”.

¿Qué hacer si su hijo/a es de aquellos/as que son difíciles de “arrancar”?

Esta conducta es habitual en los niños (también en adolescentes) y permanece arraigada en muchos adultos (“los que siempre llegan tarde” o “postergan tareas”).

Dependiendo de la edad puedes aplicar, con sentido común, algunas de estas pautas:

1.  Revisa en ti esa conducta. Revisa en primer lugar cómo distribuyes tu el tiempo y si “en el fondo”, tú también eres así.

2. Cuelga en lugar visible (la nevera es un buen sitio si logras despejarla de las notas y dibujos que ya tiene colgados) el horario familiar. Marca las horas clave. Y procura que todos lo conozcan. Considera que el tiempo corre a diferente velocidad en el corazón de las personas; en el de los niños el tiempo “no existe”.

3. Avisa con anticipación sobre las consecuencias de retrasar el cumplimiento de las responsabilidades.

4. Mantén la calma. No se te ocurra “hacer sonar las llaves” para avisar de que ya debería haber salido. Incrementará la tensión de esos momentos.

5. A partir de los 10 años y en función de la madurez que tenga tu hijo/a puedes darle un día una lección: Márchate. Si después de tres “Venga, vamos”, tu hijo/a no está listo para salir, avísalo de ello el día de antes. Asegúrate de realizar un control sobre su seguridad (a esta edad ya pueden llevar las llaves de casa o son suficientemente autónomos para enfrentarse a este tipo de situaciones). Busca la complicidad familiar o vecinal para su control y márchate.

6. Aprovecha las situaciones relajadas para comentar las ventajas y desventajas de ser puntuales o de cumplir con las obligaciones (recoger la habitación, por ejemplo) sin hacer esperar. Escribid estas ventajas y desventajas y hacedle un lado en la puerta de la nevera o en otro lugar visible.

7. Corrije los retrasos. Celebra los éxitos.

Ya verás como aplicando algunas de estas acciones y orientaciones las cosas mejorarán. Ánimo. Para que cambien ellos, a veces, tenemos que cambiar primero nosotros.

” – Veeeenga. … Vaaamos”.

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