22 / 09 / 2017

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La alimentación durante el segundo año

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ALIMENTACIÓN DURANTE EL SEGUNDO AÑOHitos madurativos de la alimentación durante el segundo año

Probalblemente, después del primer cumpleaños de tu hijo, comprobarás que su apetito cae en picado. De repente se volverá remilgado, girará la cabeza después de unos pocos bocados o se resistirá a sentarse a la mesa cuando le toque comer. Podría parecer que, puesto que ahora está mucho más activo que antes, debería comer más en lugar de menos, pero su ritmo de crecimiento se ha enlentecido, y no necesita comer tanto como antes.

Tu hijo necesita unas 1000 calorías diarias para satisfacer sus necesidades de crecimiento, energía y nutrición. Si algunas vez has seguido una dieta de 1000 calorías, sabrás que no significa comer mucho. Pero tu hijo tendrá suficiente con este aporte de calorías, que se le deberá dar en cinco tomas: tres comidas parincipales y dos “tentenpiés”, uno a media mañana y otro a media tarde.

Es posible que tu hijo se coma absolutamente todo a la hora del desayuno y, sin embargo, no pruebe bocado durante el resto del día. O puede querer comer su plato favorito durante tres días seguidos y después rechazarlos por completo.

ALIMENTACIÓN DURANTE EL SEGUNDO AÑO 1Como regla general, es una grave equivocación convertir las horas de las comidas en una lucha de poder para conseguir que tu hijo siga una dieta equilibrada. Debes pensar que, cuando tu hijo se niega a comer lo que le has preparado, no te está rechazando a ti. Por lo tanto, no te lo tomes como algo personal. Además, cuanto más le fuerces a comer, menos dispuesto estará a ceder. En lugar de insistir en que se coma algo que no quiere, déjalo elegir lo que prefiera.

Si tu hijo se niega a comer lo que le ofreces, lo mejor es retirarle el plato y ofrecérselo más adelante, cuando tenga más hambre. De todos modos, no le dejes que se atiborre de galletas y caramelos después de haberse negado a comer, puesto que así sólo conseguirás que pierda el apetito y aumente su interés por unos alimentos que, aunque calóricos, son bajos en nutrientes importantes como las vitaminas y los minerales. Por mucho que te cueste creerlo, la dieta de tu hijo se acabará equilibrando de forma natural al cabo de varios días, si le ofreces una variedad de alimentos nutritivos y salubles entre los que pueda elegir y no le obligas a comerse un alimento en concreto en cada comida.

A esta edad, tu hijo necesita comer alimentos pertenencientes a los mismos cuatro grupos que tú:

1. Carne, pescado y huevos.

2. Productos lácteos.

3. Frutas y verduras.

4. Cereales, patatas, arroz, pan y pasta.

A la hora de planificar el menú de tu hijo, recuerda que el colesterol y otras grasas son muy importantes a esta edad para que crezca y se desarrolle con normalidad.

ALIMENTACIÓN DURANTE EL SEGUNDO AÑO 2Cuando tenga un año, tu hijo deberá poder comer la mayoría de los alimentos que se sirven en la mesa y que come el resto de la familia. Primero asegúrate de que la comida no está demasiado caliente para que no se queme la boca. Comprueba la temperatura antes de dársela, porque él “hincará el diente” sin tener en cuenta este detalle. No le des alimentos muy condimentados, con muchas especias, mantequilla o azúcar. Estos condimentos, aparte de que no permiten experimentar el sabor natural de los alimentos, a largo plazo, podrían ser perjudiciales para la salud de tu hijo. Al parecer, los niños pequeños son más sensibles a estos sabores y es posible que rechacen los alimentos muy especiados.

Tu hijo tambén podría atragantarse e incluso asfixiarse si le das trozos demasiado grandes de alimentos duros que podrían bloquear las vías respiratorias. Por lo tanto, asegúrate de que todo lo que le das está chafado o cortado a trocitos pequeños y fáciles de masticar. No le ofrezcas nunca cacahuetes, uvas, zanahorias, salchichas enteras o cortadas a rodajas grandes o caramelos duros. Las salchichas y las zanahorias siempre se deben cortar en rodajas y éstas, a su vez, en trocitos más pequeños, antes de ofrecérselas a un niño de esta edad.

Cuando cumpla un año o poco después, tu hijo debería saber beber en taza. A partir de ahora ya no necesitará tomar tanta leche, ya que obtendrá la mayor parte de las calorías de los alimentos sólidos.

Ha llegado la hora de ir diciendo !adiós al biberron!

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