19 / 08 / 2017

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Hablar de la salud, la vida y la muerte.

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HABLAR DE LA SALUD, LA VIDA Y LA MUERTE A LOS NIÑOS Y ADOLESCENTESOtros temas de los que resulta difícil hablar con los hijos son los relacionados con la salud, la vida y la muerte.

Frecuentemente nuestra actitud es la del avestruz: si no lo vemos y no hablamos no existe y alejamos las posibilidades de que pase. Realmente no es así y esta manera de proceder muestra la dificultad que tenemos los propios adultos para afrontar temas dolorosos. Nos condicionan nuestros miedos e inseguridades delante de la pérdida de una persona querida, delante de lo que puede pasar después de la muerte. Nos determina la propia frustración ante la dificultad de acceder a nuestros límites y los cambios significativos de la vida.

Parece claro que no debemos de hablar de estas situaciones conflictivas con la misma frecuencia con que hablamos de otros temas vitales en los que hemos de acompañar e introducir al niño: el amor, el sexo, la alimentación, la salud… pero sí debemos aprovechar las diferentes situaciones que se den en nuestro alrededor para tratarlos.

Lo más importante es no dar información que se pueda interpretar de manera distorsionada, ni decir medias verdades que nos justifiquen si los niños hacen interpretaciones falsas. Se debe decir la verdad sin dramatismos y sin frivolidad.

No podemos atribuir sólo a la persona lo que le pasa: “No ha tenido cuidado” “Lo ha hecho malamente”… aunque sí que se debe hablar de las posibles causas, valorar la necesidad de tener cuidado de nosotros mismos y procurar vivir con unos buenos hábitos de salud. No tenemos que focalizar el tema en la vejez, sino en el proceso de  la vida, ya que los niños se pueden encontrar con una experiencia cercana vinculada a personas de diferentes edades.

Es importante que las informaciones y, especialmente, las actitudes eviten generar más inseguridad y permitan asumir los riesgos propios del contexto en el que vivimos. Aunque se produzcan desgracias y posibles riesgos, afortunadamente podemos tener cuidado de lo que hacemos y evitar la mayoría de las dificultades.

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