19 / 09 / 2021

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Escuchar mejor a los hijos

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COMUNICACIÓN CON LOS HIJOS TERRASSA BARCELONA

Escuchar mejor a los hijos

Escuchar activamente es algo más que percibir con nuestros oídos las palabras que nos envía la persona con la que estamos hablando.

Escuchar supone estar dispuesto a captar los sentimientos del niño, la profundidad con que le ha afectado el problema y la necesidad, manifiesta o no, de hablar de cómo se siente. Y también supone respetar y aceptar al niño tal y como es, sin etiquetarlo ni rechazarlo por lo que siente o por lo que hace.

Para comunicarnos de manera efectiva con nuestros hijos, es necesario que aceptemos lo que son y lo que sienten, porque de esa manera podrán aceptar que no estemos de acuerdo con lo que hacen y serán capaces de confiar en nosotros, haciéndonos partícipes de sus pensamientos y de sus sentimientos.

Padres que saben escuchar

Se llama Escucha Activa. ¿Cómo hacerlo?

 Procura un clima agradable donde tus hijos se sientan cómodos.

 Empatiza con tus hijos.

 Establece un contacto un visual correcto. Ponte a la altura de su mirada y mira a los ojos. Busca la proximidad y el contacto físico.

 Observa el lenguaje no verbal para conocer sus emociones.

 Elimina cualquier tipo de distracción. Tener la televisión conectada, o estar jugando en el ordenador o con el móvil, no ayuda.

 No emitas juicios, críticas o valoración. Cuidado con tus expresiones no verbales. Los gestos también hablan.

 Escucha y atiende sólo al emisor. Que se sienta escuchado. Una forma es repetirle la frase que te ha dicho. Esto además te ayudará a tí a pensar en lo que te está diciendo.

 No interrogues para intentar verificar tus hipótesis y creencias.

 Pregunta con claridad y sencillez.

 Muéstrate asertivo.

A muchos padres les parecerá trivial pequeñas anécdotas del colegio u otras que el hijo puede explicar comparadas con sus propios problemas. No obstante, puede que para ese hijo aquello tenga una importancia que transcienda a la comprensión o valoración del propio padre. Los adultos procesamos los problemas de forma diferente a los niños y nuestras claves de interpretación son sustancialmente diferentes a las que ellos utilizan. Por tanto ante cualquier demanda del niño debemos tener tiempo para escucharle.

Lo que nos importa como padres no es tanto solucionar el “problema puntual” de nuestro hijo sino lanzarle un mensaje muy potente que transciende al propio problema, a saber: “- Estoy aquí para escucharte y ayudarte en lo que necesites”.

Esta es la mejor base para que los niños crezcan emocionalmente fuertes y reduzcamos los miedos y conductas desadaptadas a partir del reforzamiento de su propia seguridad afectiva.

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