16 / 12 / 2017

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El comportamiento agresivo en el niño

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EL COMPORTAMIENTO AGRESIVO EN EL NIÑOLa agresividad es un estado emocional que conlleva sentimientos de ira y odio y deseos de dañar a otra persona, animal u objeto.

La agresión es cualquier forma de conducta que pretende herir física o psicológicamente a alguien. Esto se traduce en empujones, golpes, arañazos, pellizcos, patadas, insultos, burlas, amenazas, etc.

Todos, en algún momento, sentimos agresividad. Nos diferencia el modo en que cada uno canalizamos esta emoción. Para aprender a encauzarla necesitamos saber qué es un comportamiento agresivo, identificar sus componentes y detectar qué puede favorecerlo.

Un comportamiento agresivo es el resultado de ciertas disposiciones o tendencias personales, unidas a factores externos que las activan emocionalmente. La agresividad en los niños puede presentarse de dos formas:

Directa: bien como acto físico (patadas, empujones, manotazos) o bien como acto verbal (insultos, palabrotas, gritos). O ambos.

Indirecta: el niño arremete contra los objetos de la persona que ha originado el conflicto o bien realiza gesticulaciones o expresiones que demuestran frustración.

La frustración es la situación en la que se halla el niño cuando encuentra un obstáculo que no le permite alcanzar un deseo o una meta. Esta frustración no tiene por qué generar agresividad, a menos que el niño experimente una importante emoción negativa al no poder conseguir lo que desea. Que la frustración provoque o no una reacción agresiva también depende de la experiencia previa y del aprendizaje: de cómo el niño ha aprendido a reaccionar ante las frustraciones y a resolver los conflictos, y de las consecuencias asociadas a la respuesta que el niño da. Estas consecuencias o refuerzos son determinantes para que aumente o disminuya la probabilidad de que se repita la conducta agresiva.

Las situaciones que con más frecuencia provocan comportamientos agresivos en el niño suelen deberse a problemas de relación con otros niños, que a su vez le agreden o no le permiten satisfacer sus deseos, y con adultos que aplican consecuencias, no le dan lo que él quiere o le exigen que cumpla unas normas.

Los componentes de la agresividad son físicos, cognitivos y motores.

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