28 / 07 / 2017

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Educar las actitudes

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EDUCAR LAS ACTITUDES 3Las actitudes son predisposiciones ante la realidad y están compuestas de creencias, valores y formas de actuar. Las actitudes condicionan nuestras respuestas, por eso, cuando mostramos una actitud negativa, positiva o neutra ante un aspecto determinado de la realidad, podríamos caer en mostrar una conducta cargada de prejuicio (prejuzgamos porque nuestra actitud así lo determina).

En psicopedagogía cognitiva y conductual utilizamos la narración como un elemento con el que la persona (niño, joven o adulto) pueda encontrar elementos para la identificación y el análisis de sus propias conductas (y actitudes).

Una narración interesante para abordar el tema de las actitudes es la siguiente.

“Había una vez dos perritos que paseaban por un bosque una mañana de verano. Hacía un día bonito y los dos amigos avanzaban entre las sombras de un frondoso bosque. Uno de los perritos  se mostraba más alterado ladraba con más frecuencia que el otro. Si veía una mariposa saltaba detrás de ella ladrando, si un pájaro llamaba su atención allá que corría tras él. El otro perrito, más tranquilo, lo miraba de reojo sin pronunciar un sólo ladrido.

Al cabo del rato, los dos amigos divisaron una cueva entre los matorrales y ambos se miraron de forma cómplice. Un pájarillo que por allí estaba, fué dando saltitos hasta meterse dentro de la cavidad oscura y fría. Para no cambiar de actitud el perrito más ladrador comenzó a correr hacia la entrada de la cueva dando ladridos. Cuando entró en la oscuridad de la cueva, una jauría de perros salvajes lo estaba esperando dentro y ladraban cada vez con más intensidad. Al verse envuelto en tal estruendo salió ladrando y a toda prisa de la cueva y se dirigió a su amigo avisándole de que entrar en aquella cueva era peligrosísimo. “- Unos perros salvajes la habitan. Me he asustado sólo con sus ladridos !!” le explicó con voz temblorosa.

El perrito más calmado quiso comprobar lo que su asustado amigo le decía, extrañado de que por allí hubieran perros salvajes; y con paso sereno se acercó en silencio a la entrada de la cueva. De repente, un pajarillo salió volándo entre los matorrales y asustó a nuestro valiente amigo. “- Guau !!”  (ladró el valiente perrito) y de la oscuridad de la cueva salió un: “- Guau! …guau! …. guau!!”  que se debilitaba. El valiente perrito se quedó callado y no respondió, inmediatamente comprobó que lo que su amigo creyó que eran “perros salvajes” no era otra cosa que el eco de sus propios ladridos.”

Y así curre con muchas de nuestras conductas; están condicionadas por las actitudes con las que nos enfrentamos a la realidad.

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