28 / 07 / 2017

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Detección precoz del TDAH

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deteccion-precoz-del-tdahLa detección precoz de los Trastornos del Comportamiento asociados al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un aspecto fundamental de la evaluación y diagnóstico de los pacientes.

Se calcula que la mitad de los niños con TDAH tienen además otro trastorno del comportamiento, bien Trastorno Negativista Oposicionista Desafiante (TNOD) o Trastorno de Conducta (TC) lo que empeora el pronóstico y aumenta la complejidad de las medidas terapéuticas (Mardomingo, 1994).

En la detección precoz del TDAH es importante descartar la presencia o comorbilidad con estas otras afecciones.

Los Trastornos del Comportamiento se han convertido en los últimos años en un motivo de preocupación creciente en la comunidad educativa, entre los padres y en las consultas de psiquiatría. Por razones todavía no suficientemente aclaradas ha habido un aumento en la frecuencia y en la gravedad de estos trastornos, aumento que en nuestro país ha coincidido con un mayor desarrollo económico y disminución de los logros académicos y educativos de los estudiantes. Otra coincidencia, probablemente no menos significativa, ha sido el cambio en la estructura y en los modelos de familia. En cualquier caso las tasas de prevalencia de los trastornos de conducta son similares a los que se dan en los países de nuestro entorno y de lo que se trata es de lograr una mejor comprensión de las características que tienen, de sus causas y mecanismos, y de qué medidas de prevención y tratamiento puedan ser más eficaces (Mardomingo, 2003a, 2003b).

La característica más representativa de los Trastornos del Comportamiento es la actitud oposicionista y negativa ante las normas que rigen las relaciones personales y sociales y la agresividad como pauta básica de la interacción personal (Mardomingo, 1994b). La agresividad forma parte de la naturaleza humana y tuvo un papel fundamental en la evolución de la especie. Es probable que sin esta dimensión agresiva el homo sapiens no habría alcanzado la cúspide de la evolución. El problema radica en que lo que fue una característica necesaria para la adaptación y la sobrevivencia de la especie se ha convertido en un medio de destrucción de otras especies, de la especie humana y del medio ambiente. La conducta agresiva del ser humano ha llegado hasta nuestros días, siendo capaz de poner los enormes avances de la técnica y de la ciencia al servicio de su instinto depredador. A la especie humana le corresponde el demérito de ser la única que ejerce la violencia y la coacción contra sus semejantes sin un motivo que lo justifique.

El Trastorno de la Conducta –también denominado Trastorno Disocial- comporta esta dimensión agresiva como una actitud básica del sujeto hacia la vida y hacia sus semejantes. En el Trastorno Oposicionistas, menos grave, es el negativismo y el rechazo hacia la autoridad lo que prima. En ambos, la educación del hijo se convierte en una ardua tarea para los padres. El hecho de que el TDAH se acompañe o no de Trastorno de la Conducta o de Trastorno Oposicionista es absolutamente fundamental pues cambia el pronóstico de modo radical. La presencia de Trastorno de la Conducta en un niño con TDAH es, sin duda, uno de los datos de peor pronóstico, de ahí el interés de abordarlo de manera precoz.

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