22 / 11 / 2017

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¿Cómo afecta un cambio de colegio o de instituto?

2 comentarios

Todo cambio en la rutina, provoca una reacción natural de inseguridad y genera miedo e incertidumbre.

Para muchos niños y adolescentes significará un proceso complejo, en el cual se deberán preparar para afrontar la separación de sus compañeros, amigos, profesores y un entorno que lo ha acogido y le ha entregado confianza suficiente para que se pueda desenvolver sin mayores complicaciones.

Ahora en el nuevo colegio, deberá adaptarse a todo nuevamente, además de encontrarse con muchos compañeros que ya han formado sus grupos, lo que podría dificultar su integración.

Cuando en casa ya no hay dudas en que el cambio se producirá, es muy importante que los padres comenten al niño la situación, explicándole con la mayor claridad posible, para que el hijo se pueda preparar y no sea por sorpresa. Además, es tarea de los padres transmitir seguridad a sus hijos, destacar que los cambios son procesos normales en la vida y que este cambio en particular no tiene por qué ser una experiencia negativa para él o ella.

Que los niños sientan miedo a los cambios está dentro de la normalidad del desarrollo infantil. Por lo tanto y mientras no interfieran en su vida cotidiana, no les debemos dar mayor importancia de la que tiene para evitar angustiarnos. Sin embargo, siempre es muy necesario conversar y prestar atención al niño, escuchando sus inquietudes y dificultades, tratando sus problemas y miedos con respeto. No es conveniente, por ejemplo decirle: “- Qué tontería tener miedo por eso…”“- Eso no tiene importancia…”,  aunque para los padres no sea relevante, para él es realmente un problema que le preocupa y no sabe cómo afrontar, por lo que necesita mucha protección y apoyo.

Es conveniente potenciar la valentía e independencia del niño, animándolo a enfrentar poco a poco aquellas situaciones que le provocan temor, respetando sus miedos y elogiándolo cada vez que logre un avance y cada vez que tenga una actitud valiente frente a eso que lo asusta. No debemos caer en la sobreprotección ya que lejos de evitarle problemas, lo convertirá en una persona muy dependiente y sin recursos para enfrentar las complicaciones propias de su edad, por lo tanto debemos “ayudarle” a encontrar una solución o alternativa, no entregársela. Por ejemplo le podemos decir:

”¿- Qué crees tú que deberías hacer…?”.

Si a pesar del apoyo que le entrega la familia y el entorno, el niño se mostrara diariamente inquieto, ansioso o con nerviosismo constante, y esto le impidiera llevar una vida normal, ya sea porque no quiere jugar como lo hacía habitualmente, no se puede concentrar, presenta dificultad para conciliar el sueño, cambios de apetito y/o en su estado del humor, puede resultar de utilidad acudir a un especialista a fin de encontrar ayuda profesional.

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  1. Una información interesante y útil a tener en cuenta en los cambios de ubicación y como afecta a los estudiantes. Saludos.

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