21 / 09 / 2017

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Casos de Éxito

P. 4 años. Hija única. Se inducía el vómito ante situaciones que le provocaban frustración o ansiedad, en casa y en la escuela. La madre había estado en tratamiento por anorexia. Desvinculada emocionalmente de P. Se marchaba a trabajar a las 7h. y volvía a las 19h. Padre (hijo único) ausente durante la semana por motivos laborales. Abuelos paternos, vecinos pared con pared, se encargaban de “todos” los cuidados de P. Sobreprotección. Se hizo intervención sobre el sistema familiar (incluyendo a los abuelos en el proceso). Se coordinó el trabajo con el entorno escolar (tutora y personal del comedor). Se redistribuyeron roles, horarios y espacios. Se suministraron a los padres pautas para fortalecer el vínculo filo-parental. La conducta de auto-inducirse el vómito remitió al finalizar el primer trimestre de intervención. La madre volvió al tratamiento. Ahora desayunan juntas, y la madre, y no los abuelos, acompaña y recoge a P. de la escuela para jugar con ella, darle la cena y acompañarla a dormir.

T. 15 años. Hijo único. Repetidor de 1ro. de ESO. Enfrentamientos verbales y conatos de agresiones a las figuras paterna y materna. Lo tenía todo a cambio de nada. Abandono de responsabilidades básicas de orden, alimentación y horarios. Conflictos permanentes en la familia y la escuela (reiterados avisos y expulsiones), presencia de consumo de opiáceos. Muy interesado en el mundo de la música (DJ), las discotecas y el fútbol. Se convenció a los tutores escolares (especialmente al Jefe de Estudios) sobre la necesidad de derivarlo a PQPI (Programas de Cualificación Profesional). Se suministraron pautas y entrenamiento a los padres para afrontar los momentos críticos y para establecer contratos conductuales que condicionaron los derechos (ordenador, juegos, internet, móvil…) a las obligaciones (autocuidado, horarios, tareas…). Mejoró su conducta en casa compatibilizando sus responsabilidades con sus “derechos ganados”. En paralelo se hizo con T. un trabajo de reestructuración cognitiva. Un año después de finalizar la intervención nos cruzamos por la calle y me dijo: ” – Hace tiempo que ya no tengo broncas con mis padres; ahora hago de todo, estoy estudiando Formación Profesional y compongo música con el ordenador”.

J. 12 años. Diagnóstico: TDA (Trastorno por Déficit de Atención/Subtipo Inatento). Dos años medicándose de forma irregular por los efectos secundarios y el normal miedo de los padres. Problemas de rendimiento escolar, falta de motivación, pereza, baja autoestima,… Se logró demostrar un diagnóstico erróneo. No era TDA!! Se le apartó la medicación (por prescripción médica). Evolucionó favorablemente a partir de ejercicios de autorregulación y auto-instrucciones. Se establecieron normas y reglas en el sistema familiar. Los padres y los dos hermanos menores (11 y 9 años) participaron en diferentes dinámicas.

L. 11 años. Diagnóstico: Mutismo Selectivo. Logré que me explicara su historia escribiendo y haciendo dibujos. Su inteligencia y su capacidad de concentración le permitieron centrarse en ejercicios de habilidades sociales (primero mediante Zonas de Desarrollo Próximo y en una segunda fase mediante Ejercicios de Exposición, Juego y Relajación) que redujeron su nivel de ansiedad ante las situaciones sociales. Se trabajó con el sistema familiar (padres, hermanos, abuelos y familia extensa) y con el grupo escolar (tutora y grupo clase). Mejoró la autoestima de L. y el impacto de su conducta en los demás (padres, hermanos, abuelos, profesores, compañeros de clase…). Trabajar con el entorno familiar permitió a sus miembros aceptar, y no recriminar o castigar a L. Ésta fue la clave del éxito en este caso.

G. 9 años. “Saturado” de dispositivos y juegos electrónicos. Padres sobreprotectores. G. tenía una inteligencia normal y unos resultados escolares más bien bajos. Se le retiró primero, y luego se le dosificó, el tiempo que dedicaba a su “PSP” (se utilizó el tiempo dedicado a la “PSP” como refuerzo); se le sacó la TV de la habitación y se le estableció un horario para ir a dormir cuyo cumplimiento estaba en relación con un sistema de puntos. En colaboración con la tutora escolar se determinaron las áreas de conocimiento que debían reforzarse. Se puso a un profesor de refuerzo escolar. La conducta y los resultados escolares mejoraron de forma notable al finalizar el primer trimestre de intervención.

L. 14 años. Adolescente “rebelde”. Padres separados. Custodia a cargo de madre permisiva. Ausencia de complicidad entre los padres en cuanto a la educación de L. (diferentes normas y reglas en cada casa). Presencia de hábitos tóxicos. Fracaso escolar continuado. Había dejado de ir a clase. Veía 12h. de TV diarias!! Se coordinó la intervención con los servicios sociales y con los tutores escolares para ofrecer a L. diferentes opciones mediante técnica de balance decisional y orientación escolar (se usaron diferentes plataformas de información y contraste de perfiles). Costó cambiar los hábitos adquiridos desde los 12 años. Se produjeron cambios cuando la madre se enfrentó con coherencia y firmeza a las actitudes y conductas de L.

M. 13 años. Fracaso escolar desde los 11 años. Baja autoestima. Inteligencia media. No sabía estudiar. Mejoró con el uso de técnicas de estudio. Los primeros en notar los cambios fueron los profesores. Los padres (especialmente, el padre) mejoró la percepción que tenía de su hijo y los mensajes que le enviaba, esto resultó decisivo para la mejora del clima familiar y la autoestima de M.

F. 8 años. Conducta negativista desafiante e hiperactiva (comorbilidad de grado leve) sin diagnosticar por el pediatra. “Hipervitaminado” con productos de medicina homeopática. Currículum escolar adaptado. Se suministraron pautas a los profesores y a los padres para abordar la conducta de F. En coordinación con la tutora escolar se hicieron diferentes ejercicios para entrenar a F. a auto-controlarse mediante auto-instrucciones y un sistema de recompensa vinculado a sus intereses. Las conductas de autocontrol fueron reforzadas de forma correcta por los padres. La escuela le retiró la Adaptación Curricular.

A. 10 años. Diagnóstico: Retraso Global del Desarrollo. La escuela no había hecho ningún tipo de adaptación curricular. Problemas de socialización e integración con el grupo de iguales. Diferentes conflictos en escuela, familia extensa y amigos. La intensidad del tratamiento que habían prescrito a A. para realizar en casa diferentes ejercicios madurativos, y el reparto de tareas en el hogar, provocaban numerosos enfrentamientos y tensiones en la pareja y en el conjunto del sistema familiar. La relación entere A. y su madre se habían deteriorado de forma considerable, así como la relación de pareja.  Se hizo DAFO y MAPA con los padres. Se redistribuyeron tareas y se superaron las resistencias al cambio y los miedos por parte de la figura paterna.

 N. 6 años. Conductas de celotípia desde el nacimiento de la hermana (2 años). Miedos y terrores nocturnos. Dificultades para dormir de forma autónoma. Problemas de relación con  la hermana y los compañeros de la escuela. N. sabía que determinadas conductas  provocaban la atención inmediata de los padres, especialmente de la madre a quien tiranizaba. Se suministraron a los padres pautas para afrontar la celotípia. De forma específica se intervino sobre la figura paterna mediante el entrenamiento de técnicas de autocontrol para padres y sobre la figura materna mediante ejercicios para entrenar a N. en técnicas de relajación.

Los casos que no se solucionan.


  1. silvia says:

    Hola Javier ,soy Silvia y tengo un problema de hace muchos anos con mi hija a.se despierta x las noches llorando ,chillando y nada más quiere dormir conmigo,pensábamos q era pq tenía terrores nocturnos pero me ha dicho un psicólogo del sueño q no.q es de ravietas .
    Estuve en la charla q diste en el colegio y había sido alumna tuya….ya sabrás quien soy espero m q puedas ayudar y gracias x escucharme un saludo.

  2. Laura Navarro says:

    Buenas tardes,
    Vivimos en Barcelona y tenemos un hijo de dos años. Me preocupa mucho que cuando estamos con otros niños (amigos suyos) intenta apartarme de ellos y llevarme con el (celos). Además pega constantemente a los demás. Puede que yo sea el problema puesto que creo que no he sabido ponerle límites.
    No sé si tratas estos casos o únicamente aquellos relacionados con los estudios.
    Estoy preocupada y perdida, no se bien como abordar el asunto y me parecería muy buena idea que nos vieras en situación para ayudarme a ver que es lo que hago mal.
    Te agrad

    • Javier Valverde says:

      Hola.

      Hace algo más de un año me comentabas tu caso.

      ¿Cómo va?. ¿Se han corregido las conductas que te preocupaban?

      Puedes consultarme lo que consideres.

      Saludos.

      Javier

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