22 / 07 / 2017

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Atender las órdenes

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BGK6GA Brother and sister in their bedroom¿Qué se puede hacer para que los hijos puedan atender las órdenes, las tomen en serio y las lleven a cabo?:

Paso 1.- Ir adonde esté él, ponerse a su altura, mirarlo a los ojos. Si está viendo la tele o distraido con algo, interponte entre él y la actividad. Si la distracción es tan grande que no consigue apartar su mirada de ella, cógele la cara por el mentón y le das la instrucción. Sólo cuando te está mirando, te está atendiendo.

Paso 2.- Dar una instrucción cada vez. Si le dices de golpe todo lo que tiene que hacer, seguramente sólo se acuerde de la primera o la última actividad que le has encomendado. Paso a paso, primero una norma y cuando la haya hecho, otra. “Carlos, recoge tu habitación, se ha terminado el tiempo de juego…”. Si con esto no es suficiente, repite la petición insistiendo en la firmeza.

Paso 3.- Pedirle que haga las cosas. No le preguntes si quiere hacerlas. Imagínate que por la mañana un lunes te llama tu jefe y te pregunta si quieres ir a trabajar … ¿Qué contestarías? Si le preguntas, quizá tu hijo decida hacer algo más entretenido y divertido que recoger su habitación. Por tanto, utiliza un tono de voz firme, díselo con la convicción de que lo va a hacer. Esto es, sube un poco más tu tono habitual, sin gritar, dirígete a él con un ritmo de habla más lento del que utilizas y sin justificaciones, rodeos u opciones repítele: “Carlos, recoge tu habitación”. Si eres de los que les cuesta mantenerse firmes y para no dejarte embaucar por las argumentaciones de tu hijo, puedes practicar con tu pareja, grabarte con el móvil o ponerte delante de un espejo antes de llevarlo a cabo.

ATENDER A LAS ÓRDENES. 2En general los padres aumentan su sensación de control una vez han puesto en práctica estos tres primeros pasos, pero no siempre el niño está dispuesto a acceder, sobre todo al principio. Es el momento de volver a insistir.

Paso 4. Repetir el paso 3, darle tiempo para ver si lo ha entendido y pedirle que repita lo que se le ha pedido: “Carlos, ¿qué es lo que hay que hacer ahora?”. Este paso permite averiguar si el niño sabe lo que tiene que hacer y evita que tengas que repetírselo. Así es más complicado llegar al enfado o a los gritos como consecuencia de corear una y otra vez lo mismo. Tu hijo te ha atendido; no dudes que sabe perfectamente lo que tiene que hacer.

Paso 5.- Dar la opción de ayudarlo: “Carlos, te ayudo a recoger, vamos”. Una vez que empiece a hacerlo retírate para que siga él solo. Lo estás ayudando a que se centre en la tarea sin que lo de alrededor lo despiste.

Paso 6.- Dejar de atender cualquier actividad que inicie, repitiéndole el mensaje: “Cuando hayas recogido los juguetes te atiendo”.

Es importante que:

No inicies otra actividad hasta que no se haya cumplido la orden.

No es el momento de negociar las normas con tu hijo, ni justificar tu actitud.

– Por mucha gracia que te hagan las divertidas argumentaciones de tu hijo, no te rías, no le quites la seriedad al momento o él interpretará que estás jugando y que las normas son algo que se pueden tomar a pitorreo.

– Y, por supuesto, no utilices ningún tipo de lucha o descalificación para obligarlo a cumplirla.

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